Hay dos formas de mirar el futuro, y entenderlas exige conocer primero a dos de las mentes que lo narran. Michio Kaku, físico teórico formado en Harvard y Berkeley, hijo de inmigrantes japoneses y cofundador de la teoría de cuerdas «Todo lo que existe está hecho de cuerdas diminutas que vibran, y según cómo vibran, crean todo lo que vemos en el universo», ve el porvenir como una expansión: civilizaciones avanzadas, IA como amplificador, neurotecnología que decodifica la mente, ciencia que rompe límites. Del otro lado está Yuval Noah Harari, historiador israelí graduado en Oxford, experto en poder, narrativa y comportamiento humano, que analiza cómo las tecnologías se convierten en mecanismos de vigilancia y manipulación emocional a gran escala.
Kaku cree que la tecnología libera; Harari que la tecnología controla. Kaku mira hacia el cosmos; Harari hacia la psique colectiva. Kaku imagina un planeta cooperando como civilización tipo I «Una humanidad capaz de usar toda la energía de su propio planeta de forma inteligente y sostenible»; Harari advierte sobre algoritmos que moldean la voluntad. ¿Quién tiene razón? Ambos.
El futuro es un campo de fuerza entre el optimismo científico de Kaku y el realismo psicológico de Harari. Ignorar a uno te vuelve ingenuo; ignorar al otro te vuelve paranoico. Para entenderlos de verdad: de Kaku hay que leer Physics of the Future si quieres ver cómo la IA, la energía y la biomedicina transformarán todo; The Future of Humanity para entender el salto evolutivo de la especie; y The Future of the Mind si t si te interesa la frontera entre cerebro y tecnología. De Harari, la tríada es obligatoria: Sapiens para entender cómo llegamos hasta aquí a nivel narrativo; Homo Deus para visualizar el riesgo de convertirnos en productos de algoritmos; y 21 Lessons para enfrentar el presente sin autoengaño.
Conclusión
El futuro real está en la tensión entre ambos: la luz expansiva de Kaku y la sombra lúcida de Harari. Integrarlos es pensar con ventaja.
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