El 21 de octubre de 2025, bajo la oscuridad fértil de la Luna Nueva en Libra, Nicolas Sarkozy entró en prisión. No es casualidad. Es sincronicidad pura. Libra es el signo de la justicia, del equilibrio quebrado que necesita ser restaurado, del juicio que no solo es legal sino también cósmico. Cuando la Luna y el Sol se funden en este signo, el universo nos pide reiniciar el pacto con la equidad, soltar vínculos desbalanceados y corregir los abusos de poder, desde lo personal hasta lo político. Que el ingreso en prisión de un expresidente ocurra exactamente bajo esta Luna Nueva no es un detalle menor: es un símbolo. Un gesto del cielo que recuerda que el karma tiene agenda. Sarkozy, figura de una élite política marcada por escándalos y privilegios, se convierte en ejemplo vivo de lo que ocurre cuando el péndulo de la impunidad gira demasiado tiempo hacia un solo lado. Libra actúa sin dramatismo. No castiga: reequilibra. Y esa es su fuerza. Esta coincidencia nos deja una lección profunda: la justicia no siempre llega con fanfarria, pero llega. Y cuando lo hace, lo hace en silencio, como una Luna Nueva. En lo íntimo, esta lunación nos invita a revisar nuestros propios contratos morales, nuestras alianzas desequilibradas, nuestras formas de justificar lo injustificable. ¿Dónde estás pactando con el desorden? ¿Qué parte de ti necesita juicio restaurador? El cielo no solo influye: también refleja.
Conclusión:
«Esta Luna Nueva en Libra marca el punto donde el desequilibrio ya no puede sostenerse más. No se trata solo de Sarkozy: todos estamos sosteniendo algo injusto. Un vínculo, una idea, un hábito. Libra no castiga, reajusta. Y cuando la balanza se ha inclinado demasiado, algo termina cayendo. Esta lunación deja una pregunta incómoda y necesaria: ¿dónde estás tolerando lo que ya no tiene equilibrio? Porque lo que no ordenas por dentro, la vida lo expone por fuera.»
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